El Enemigo en Casa
Julián Padilla
Ciertamente los países del
mundo pueden sentirse agradecidos, cuando sus pueblos, no sus gobiernos,
reciben la comprensión y el apoyo de la comunidad internacional, sobre todo,
cuando en sus países se tienen modelos de gobierno de opresión, abusos,
dictatoriales, de censura, o de impedimentos a los derechos fundamentales y
derechos humanos.
Sin embargo, cada país tiene
su propia historia, y su propio camino o ruta crítica, en la búsqueda teórica
de la prosperidad y de progreso, para el
avance de sus pueblos y llamamos avance, no al alineamiento con tendencias
convenientes a intereses foráneos, sino a sus propias estrategias de
desarrollo.
Pero al parecer la historia
se vive en paralelo en todos los pueblos de Latinoamérica, y no solo se tiene
el enemigo en casa, constituido por personajes y sectores, identificados
abierta o solapadamente con intereses muy distantes del interés nacional y de
la salud nacional y para colmo, aliados a intereses foráneos o supranacionales,
a cambio de un enriquecimiento particular o de prebendas que traicionan los
mismos cimientos de la patria y soberanía en todos nuestros países.
Latinoamérica tiene al día
de hoy una nueva herida, pero esta luce ser mortal, una herida que sangra hoy
por Caracas, pero con amenazas fuertes hacia cualquier país, que como ha dicho
el rey del universo, “todos los que no se alineen con la hegemonía de norte América,
corren el peligro de recibir una misión estadounidense” con miras a repetir la
historia venezolana, es decir deponer a sus presidentes y re orientar sin
consentimiento popular, la forma de gobernanza en esos pueblos. La carta
democrática de la ONU es otro pedazo de papel, firma: Donald Trump.
Lo triste de todo esto
radica, en que la clase política mafiosa de por si en nuestros pueblos, cierran
la boca, pues su único objetivo es llegar al poder y luego intentar mantenerse.
Y como todos pertenecen a esa partido mafia en sus países, entonces, prefieren
contar con el apoyo del neo feudalismo, y su apoyo directo o indirecto
electoral.
El enemigo entonces está en
casa, diseminado en la misma clase política que secuestró la democracia local, aunque
hoy es secuestrada por el PIRATA DEL CARIBE. Y vemos como el silencio se adueña
de los intelectos y conceptualizadores de siempre, pues a cambio de ese
silencio, pretenden llegar al poder para MAS DE LO MISMO.
La vergüenza ajena se
expande, porque no solo son los gobiernos traidores que se arrodillan nuevamente
al neo colonizador y amenaza del planeta Donald Trump, sino que la oposición en
cada país, sobre todo aquella que tiene vocación de poder, calla, para no
ponerse en malitas. Hipócritas y fabuladores.
Si nos quedamos por un
momento en la situación más reciente, la venezolana y recordamos sus últimas
elecciones, podemos correlacionar eventos que a nuestro entender son
significativos.
La posición del ex
presidente Leonel Fernández quien participó como observador en esas elecciones,
y quien dijo primores de ese sistema electoral venezolano, olvidando que fue el
mismo sistema usado en dominicana en el fiasco electoral de febrero del 2020.
Pero también el recibimiento
del presidente Luis Abinader a Edmundo González Urrutia y arriesgar al país en
el famoso acuerdo de Santo Domingo para no reconocer al gobierno de Nicolás
Maduro. A esto se sumaron los intentos de negociaciones para la exploración de
petróleo con Guyana y los aviones que se permitieron confiscar de Nicolás
Maduro en el país.
Pero ahora lo peor ha sido,
las declaraciones del presidente Abinader indicando que nunca estuvo de acuerdo
con el resultado electoral de Venezuela, por un tema de legitimidad. Cuando el
gobierno del cambio también es señalado seriamente por carecer de esas mismas calidades.
Con las declaraciones de Luis
Abinader se apoya la intervención de Donald
Trump en Venezuela, a quien le aprobó el uso de la base aérea de San Isidro y
una parte del AILA para sus operaciones militares en Caracas, olvidándose que
nuestro país ha sido intervenido ya tres veces: 1916, 1965 y “ahora en 2025”.
Tenemos el enemigo en casa.
No solo los gobiernos de los pueblos de Latinoamérica, son enemigos de sus
pueblos y sus verdaderos intereses nacionalistas. La mentira del patriota
Donald Trump no es más que eso, un camuflaje de los intereses verdaderos del
imperio, y como siempre apoyados por traidores locales en cada país, que se
hacen llamar Patriotas burlándose de sus pueblos.
El enemigo está en casa, y
también tenemos en cada uno de nuestros países entidades que van en contra de
los verdaderos intereses nacionales. Oficinas de la ONU, FMI, BM, BID, ONGs,
consulados y embajadas, que fungen más que como colaboradores, como espías
tiranos, que llevan y traen en función del interés de la oficina oval.
Durante un tiempo estuvimos
sin un embajador en la nación dominicana, tal vez debimos seguir así, ojala que
se lleven pronto los aviones invasores de suelo dominicano, ojala que el
gobierno del cambio asuma posiciones neutrales frente a los países hermanos, y
decline esas arrodilladas al interés supranacional.
No solo hemos sido
traicionados en los últimos 25 años por los cuatro jinetes del apocalipsis,
también hemos contribuido significativamente al desorden institucional y a la
invasión de millones de haitianos en el país. Además, hemos entregado nuestros
recursos naturales a intereses foráneos, y hemos destruido varias generaciones,
promoviendo de una manera u otra la fuga de capital intelectual, sembrando una profunda crisis moral, ética y
de valores, en la que se ha desenvuelto la sociedad dominicana en las últimas
décadas.
El enemigo está en casa: una
clase política que compone la prostituida y degradada partidocracia, comunicadores
fragmentados y activistas farsantes mercaderes, partidos y gobiernos que no han honrado con
respeto a la soberanía nacional y a la patria. El futuro luce incierto, la suerte
sigue echada, y al parecer, el Soberano
Mandante tendrá que trazar la raya de Pizarro y tomar por los cuernos al toro,
para volver a sembrar la esperanza y lograr una nueva restauración de la
república.

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