¿Dialogo
nacional?, un teatro
Julián Padilla
Si se fuera a mantener una
transparencia absoluta en lo que se pudiera hablar en ese hipotético dialogo
nacional, tal vez sería un interesante aprendizaje. Ver como cada participante
se encarga de quitar parte de la careta traidora a cada uno de los que han
utilizado la silla de alfileres en los últimos 8 mandatos.
Es que Balaguer se equivocó,
el camino malo no se cerró y lo estamos viendo cada día, lo hemos visto de
forma abusiva contra la independencia y soberanía nacional. Un enemigo interno
activo se instaló en palacio desde la salida de Elito de las cariátides, hasta
su mismo partido se vendió al mejor postor y jamás ha podido enarbolar con
seriedad las causas verdaderamente patrióticas. Hasta un instituto duartiano luce
infestado de posiciones arteras, con las flamantes asesorías políticas.
¿Un dialogo entre ex presidentes
supuestamente por la crisis haitiana?, ¿y para qué?.
Tenemos un comandante en
jefe de las fuerzas armadas que ha querido un pacto nación desde el inicio de
su primer mandato, e intentó lo mismo que intenta de nuevo, sin olvidar que ya
esta sería la tercera o cuarta vez que lo pretende.
Es que nada se resuelve con
ese denominado dialogo nacional. ¿Cuál sería el valor agregado desde el punto
de vista de la crisis haitiana?. ¿Cuál será la agenda verdadera que se persigue
con esta juntadera?.
Yo tengo la impresión de que
se trata de una trampa piadosa, así como existen las mentiras blancas. Para
aprovechar y sacar el verdadero tema que le interesa al gobierno, que es
insistir con más impuestos y que los partidos de oposición le apoyen. O ver en
conjunto las crisis creadas y los compromisos globalistas que están por venir y
que crearan una crisis mundial impulsada por el principal enemigo público del
planeta, el amante rubio, como decía Facundo.
Y no dudamos de que esa
oposición cómplice y corresponsable le apoye,
pues a la larga, algunos centavos adicionales caen en sus alcancías, al estar
todos de acuerdo en destruir la posibilidad de las candidaturas independientes,
como dignos representantes de la putrefacta partidocracia. Podría ser un
negocio redondo para esos partidos y sus cuadros políticos predilectos.
Ahí están sus realizaciones,
es más, el que está más lejos de no haber sumado mayores daños a la nación
dominicana, por la corrupción, abusos de poder, hartazgo social y cantidad de
indocumentados e invasores haitianos, no se ve muy claramente.
Ya lo hemos citado, y mi
amigo Nelson que se que va a leer este escrito si desea no me dejará mentir.
Recuerdo aquella vez, en el
primer trimestre del 2016 antes de las elecciones presidenciales y
congresuales, allí estábamos, en la playa de Juan Dolio, y hablábamos
precisamente del tema haitiano.
Y llegaron estos amigos de
Nelson, que eran oficiales de alto rango del ejército nacional. Venían vestidos
de civil, pues regresaban de unas competencias de atletismo en la romana. Y de
inmediato se adueñaron del tema y dijeron claramente: la línea que se ha
recibido, es no hacer nada, pues eso de la fusión ya es inevitable y poco a
poco con el tiempo, será irreversible. Si
Dios existe, créanme, que dos más dos son cuatro.
Esto cayó como un balde de
agua fría, cuando hablábamos con tanta euforia de este tema, de la creciente
población que se multiplicaba de ilegales e invasores.
Recuerdo que se había tenido
aquella experiencia memorable del 1 de enero del 2016 en la batalla de la fe.
Candidatos de la oposición estaban en una carpa y la representación del
gobierno del momento en otra carpa algo alejada. Ambas carpas situadas a los
extremos de la tarima central del evento.
Aun resuenan las palabras
del pastor Ezequiel Molina quien denunciaba la existencia de un plan para
fusionar la isla.
Pero nadie le hizo caso a Joaquín
Balaguer cuando por la razón que sea y la no dicha de no aceptar asentamientos
haitianos, le costó tener que solo gobernar 2 años en su último periodo. Aunque
también se equivoco, pues el camino malo nunca se cerró, fue traicionado por
todos, sino analice que ocurrió con la migración ilegal en esos 20 años.
¡Ay si algo así, de acortar
un mandato se propone en este año 2025!, sin los viejos robles de la política
listos para intervenir y apacentar los demonios que se mueren, si no tiene
parte del pastel.
Pero volvemos al tema, ¿un
diálogo nacional entre varios ex presidentes todos compromisarios con la
invasión haitiana del país de alguna manera?. ¡Es que ninguno puede tirar la
primera piedra!.
Será reunirse para una de
dos cosas, para degustar un buen vino mientras se burlan nuevamente de los
dominicanos, o para sacarse los trapitos al sol y no llegar a ningún acuerdo.
El enemigo interno está ahí,
en esos paradigmas arteros compartidos por esos ex presidentes, sus
realizaciones lo demuestran. El enemigo interno respira, no deja lugar para que
el verdadero espíritu de la dominicanidad fluya, todo es parte de un teatro
donde hace rato no existen caretas.
Dejen por favor existir al
pueblo dominicano, retiren sus ansias de torturar y de traicionar lo más
preciado de nuestro pueblo, que es su cultura y esos colores que ondean en
nuestra preciosa bandera.
Renuncien todos a la vez, de
terminar de destruir la nación, enajenando sus activos, endosando nuestros
recursos naturales al mejor postor, creando leyes dañinas al interés nacional, e
imponiendo leyes que solo sirven para castigar a un pueblo cansado de todos
ustedes.
Todos ustedes han hecho lo
mismo, joder al pueblo dominicano y abrirle canchas a sus tutumpotes del
momento. Repartirse o permitir que se reparta el erario como si fuera un botín
de guerra, endeudar al país, y traicionar
no solo al pueblo, sino al corazón duartiano, que todavía late junta al
espíritu invencible de Mella y Luperón.

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