jueves, 1 de mayo de 2025

¿Dialogo nacional?, un teatro

 


¿Dialogo nacional?, un teatro

Julián Padilla

Si se fuera a mantener una transparencia absoluta en lo que se pudiera hablar en ese hipotético dialogo nacional, tal vez sería un interesante aprendizaje. Ver como cada participante se encarga de quitar parte de la careta traidora a cada uno de los que han utilizado la silla de alfileres en los últimos 8 mandatos.

Es que Balaguer se equivocó, el camino malo no se cerró y lo estamos viendo cada día, lo hemos visto de forma abusiva contra la independencia y soberanía nacional. Un enemigo interno activo se instaló en palacio desde la salida de Elito de las cariátides, hasta su mismo partido se vendió al mejor postor y jamás ha podido enarbolar con seriedad las causas verdaderamente patrióticas. Hasta un instituto duartiano luce infestado de posiciones arteras, con las flamantes asesorías políticas.

¿Un dialogo entre ex presidentes supuestamente por la crisis haitiana?, ¿y para qué?.

Tenemos un comandante en jefe de las fuerzas armadas que ha querido un pacto nación desde el inicio de su primer mandato, e intentó lo mismo que intenta de nuevo, sin olvidar que ya esta sería la tercera o cuarta vez que lo pretende.

Es que nada se resuelve con ese denominado dialogo nacional. ¿Cuál sería el valor agregado desde el punto de vista de la crisis haitiana?. ¿Cuál será la agenda verdadera que se persigue con esta juntadera?.

Yo tengo la impresión de que se trata de una trampa piadosa, así como existen las mentiras blancas. Para aprovechar y sacar el verdadero tema que le interesa al gobierno, que es insistir con más impuestos y que los partidos de oposición le apoyen. O ver en conjunto las crisis creadas y los compromisos globalistas que están por venir y que crearan una crisis mundial impulsada por el principal enemigo público del planeta, el amante rubio, como decía Facundo.

Y no dudamos de que esa oposición  cómplice y corresponsable le apoye, pues a la larga, algunos centavos adicionales caen en sus alcancías, al estar todos de acuerdo en destruir la posibilidad de las candidaturas independientes, como dignos representantes de la putrefacta partidocracia. Podría ser un negocio redondo para esos partidos y sus cuadros políticos predilectos.

Ahí están sus realizaciones, es más, el que está más lejos de no haber sumado mayores daños a la nación dominicana, por la corrupción, abusos de poder, hartazgo social y cantidad de indocumentados e invasores haitianos, no se ve muy claramente.

Ya lo hemos citado, y mi amigo Nelson que se que va a leer este escrito si desea no me dejará mentir.

Recuerdo aquella vez, en el primer trimestre del 2016 antes de las elecciones presidenciales y congresuales, allí estábamos, en la playa de Juan Dolio, y hablábamos precisamente del tema haitiano.

Y llegaron estos amigos de Nelson, que eran oficiales de alto rango del ejército nacional. Venían vestidos de civil, pues regresaban de unas competencias de atletismo en la romana. Y de inmediato se adueñaron del tema y dijeron claramente: la línea que se ha recibido, es no hacer nada, pues eso de la fusión ya es inevitable y poco a poco con el tiempo, será irreversible. Si Dios existe, créanme, que dos más dos son cuatro.

Esto cayó como un balde de agua fría, cuando hablábamos con tanta euforia de este tema, de la creciente población que se multiplicaba de ilegales e invasores.

Recuerdo que se había tenido aquella experiencia memorable del 1 de enero del 2016 en la batalla de la fe. Candidatos de la oposición estaban en una carpa y la representación del gobierno del momento en otra carpa algo alejada. Ambas carpas situadas a los extremos de la tarima central del evento.

Aun resuenan las palabras del pastor Ezequiel Molina quien denunciaba la existencia de un plan para fusionar la isla.

Pero nadie le hizo caso a Joaquín Balaguer cuando por la razón que sea y la no dicha de no aceptar asentamientos haitianos, le costó tener que solo gobernar 2 años en su último periodo. Aunque también se equivoco, pues el camino malo nunca se cerró, fue traicionado por todos, sino analice que ocurrió con la migración ilegal en esos 20 años.

¡Ay si algo así, de acortar un mandato se propone en este año 2025!, sin los viejos robles de la política listos para intervenir y apacentar los demonios que se mueren, si no tiene parte del pastel.

Pero volvemos al tema, ¿un diálogo nacional entre varios ex presidentes todos compromisarios con la invasión haitiana del país de alguna manera?. ¡Es que ninguno puede tirar la primera piedra!.

Será reunirse para una de dos cosas, para degustar un buen vino mientras se burlan nuevamente de los dominicanos, o para sacarse los trapitos al sol y no llegar a ningún acuerdo.

El enemigo interno está ahí, en esos paradigmas arteros compartidos por esos ex presidentes, sus realizaciones lo demuestran. El enemigo interno respira, no deja lugar para que el verdadero espíritu de la dominicanidad fluya, todo es parte de un teatro donde hace rato no existen caretas.

Dejen por favor existir al pueblo dominicano, retiren sus ansias de torturar y de traicionar lo más preciado de nuestro pueblo, que es su cultura y esos colores que ondean en nuestra preciosa bandera.

Renuncien todos a la vez, de terminar de destruir la nación, enajenando sus activos, endosando nuestros recursos naturales al mejor postor, creando leyes dañinas al interés nacional, e imponiendo leyes que solo sirven para castigar a un pueblo cansado de todos ustedes.

Todos ustedes han hecho lo mismo, joder al pueblo dominicano y abrirle canchas a sus tutumpotes del momento. Repartirse o permitir que se reparta el erario como si fuera un botín de guerra, endeudar al país,  y traicionar no solo al pueblo, sino al corazón duartiano, que todavía late junta al espíritu invencible de Mella y Luperón.

 

 

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